Y es que como en las flores, entre las mujeres también hay ‘clases’. Vos, por ejemplo, sos una simple ‘chatía’.
Ese día…
Y así entraste por mis pupilas, acompañando esa idea de libertad.
Estaba allí, tú también.
Soltaste mi imagen como un niño a un globo.
Dolor, rabia… decepción. La vida.
No vuelvas. No más. Nunca más.

